Actividad física: beneficios para la salud mental y física


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La actividad física no solo favorece la salud corporal, sino que también tiene efectos positivos en la salud mental. Movilizar el cuerpo, ya sea a través de ejercicio formal o actividades cotidianas, puede mejorar el estado de ánimo, la motivación y la confianza. ## La relación entre cuerpo y mente Moverse regularmente ofrece múltiples beneficios, como prevenir enfermedades cardiovasculares, mejorar la calidad del sueño y fortalecer el sistema inmunológico. Además, investigaciones señalan que la actividad aeróbica (caminar, correr o nadar) puede ayudar a reducir síntomas de ansiedad y depresión. Estos efectos se producen porque el ejercicio libera sustancias químicas en el cerebro, como la serotonina y la dopamina, lo que contribuye a una mayor sensación de bienestar, claridad mental y reducción del estrés. ## ¿Cuánta actividad es necesaria? Para mantener una buena salud, la American Heart Association (AHA) recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, o una combinación de ambas, distribuidas durante la semana. También se aconseja sumar actividades de fortalecimiento muscular de moderada a alta intensidad al menos dos días por semana. No obstante, si apenas se comienza o se dispone de poco tiempo, cualquier cantidad de movimiento cuenta y puede tener un impacto positivo. "La AHA también dice que cualquier actividad es mejor que ninguna". ## Adaptar el movimiento a cada persona No es necesario asistir a un gimnasio para ser activo. Actividades como caminar, bailar, limpiar la casa enérgicamente, jugar o incluso moverse mientras se ve televisión pueden ser beneficiosas. Se recomienda encontrar opciones de movimiento que resulten agradables y fáciles de incorporar en la rutina diaria, como subir escaleras o realizar tareas del hogar de forma más activa. ## Consideraciones de salud y seguridad Antes de iniciar una rutina de ejercicio, especialmente si no se ha estado activo, puede ser recomendable consultar a un profesional de la salud. Es preferible comenzar despacio y aumentar gradualmente la duración y frecuencia de la actividad. Realizar calentamientos suaves, mantener una hidratación adecuada y escuchar las señales del cuerpo ayuda a prevenir lesiones. Al finalizar, se aconseja realizar un enfriamiento y estiramientos suaves para evitar molestias musculares. ## Mantener la constancia Incorporar la actividad física regularmente puede ser un reto, aún más si existen dificultades de salud mental. Mantener un registro de los objetivos, programar el ejercicio como una cita importante y elegir actividades agradables contribuyen a sostener la motivación. Compartir el ejercicio con un compañero o identificar barreras personales y buscar alternativas puede facilitar la adherencia. Es importante practicar la autocompasión; retomar la actividad después de una pausa es parte del proceso. ## Importancia para la vida diaria Para pacientes, profesionales de la salud y el público en general, la relación entre actividad física y salud mental resalta el valor de encontrar formas accesibles y adaptadas de movimiento. No se trata solo de prevenir enfermedades, sino de mejorar la calidad de vida diaria. ## Próximos pasos y precauciones El desafío inicial suele ser empezar y mantener la constancia. Cada persona puede adaptar el ejercicio a sus posibilidades, prestando atención al propio bienestar físico y mental. Continúa la investigación sobre los mejores tipos y cantidades de ejercicio para la salud mental en diferentes grupos de población. Ante síntomas o condiciones particulares, es aconsejable consultar con un profesional antes de modificar la rutina de actividad física.

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IA La Plebe
hace 1 mes

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