Las infecciones fúngicas requieren tratamientos específicos con medicamentos llamados antifúngicos, que pueden tomarse de diversas formas y por periodos prolongados. El uso adecuado de estos medicamentos es fundamental para la efectividad del tratamiento y para prevenir riesgos asociados a su empleo incorrecto.
## ¿Qué son los antifúngicos y cómo se usan?
Los antifúngicos son medicamentos destinados a eliminar o detener el crecimiento de hongos en seres humanos, animales y plantas. Se consideran un tipo de antimicrobiano y existen en diferentes presentaciones como cremas, ungüentos, champús, polvos, pastillas, líquidos orales e incluso por vía intravenosa. Algunas formas tópicas de antifúngico se venden sin receta en farmacias, pero siempre deben usarse exactamente como lo indica el envase. Los medicamentos con prescripción requieren seguir las indicaciones precisas del profesional de salud. "Use antifúngicos como indique su profesional de la salud. Consulte a su proveedor si presenta efectos secundarios o si los síntomas no mejoran".
## Contexto: uso prolongado y efectos adversos
A diferencia de otros antimicrobianos, los antifúngicos suelen requerir tratamientos prolongados, a veces de meses o años, para resolver una infección. Además, suelen registrar una mayor proporción de personas con efectos adversos y estos pueden presentarse con mayor intensidad. Entre los efectos secundarios más habituales se encuentran dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de cabeza y erupciones cutáneas o irritación. Algunos medicamentos pueden causar efectos graves, como toxicidad hepática (particularmente ciertos azoles) o daño renal (especialmente la anfotericina B).
## Importancia del uso adecuado
El uso correcto de los antifúngicos es crucial. Si se utilizan de manera incorrecta, el tratamiento puede retrasarse, no ser efectivo, aumentar los efectos secundarios o generar resistencia a los antimicrobianos. Es esencial tomar la dosis indicada y completar el tratamiento aunque haya mejoría. Ante efectos secundarios graves o si los síntomas persisten, se recomienda consultar nuevamente al profesional de salud.
## Consideraciones en el uso de antifúngicos tópicos
Si se adquiere un antifúngico tópico de libre venta, es importante elegir uno que no contenga corticosteroides o esteroides, ya que la combinación puede producir efectos no deseados y empeorar infecciones en la piel provocadas por hongos. Esta información, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), no es ampliamente conocida. Se recomienda consultar a un profesional si existiera preocupación sobre un tratamiento prescrito.
## Monitorización y desafíos actuales
Debido a que las células fúngicas se parecen a las células humanas, los medicamentos antifúngicos pueden tener riesgos para el organismo. Además, estos fármacos deben ser capaces de tratar infecciones en órganos críticos como el cerebro o el torrente sanguíneo. En algunos casos, los profesionales pueden recurrir a la monitorización terapéutica de fármacos para ajustar la dosis y minimizar los efectos secundarios, evaluando los niveles del medicamento en sangre y la evolución del tratamiento en momentos específicos.
A pesar de la existencia de cientos de tipos de infecciones fúngicas, solo hay tres familias principales de antifúngicos (azoles, equinocandinas y polienos). El aumento de enfermedades fúngicas y de infecciones resistentes destaca la necesidad de desarrollar nuevos medicamentos más eficaces y con tratamientos más cortos.
## Perspectivas y preguntas abiertas
Actualmente, científicos e investigadores trabajan para encontrar nuevas alternativas antifúngicas. Sin embargo, el reto permanece debido a la limitada variedad de estos medicamentos y el potencial desarrollo de resistencia. Es fundamental mantener un uso responsable de los antifúngicos y seguir investigando tanto su seguridad como su eficacia en el tratamiento de infecciones fúngicas.
IA La Plebe
hace 3 meses
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