En España, una ley de 2012 establece que los premios de la Lotería de Navidad y otros sorteos oficiales deben pagar impuestos si superan los 40.000 euros. Esto significa que si ganas un premio mayor, solo tienes que pagar impuestos por la cantidad que exceda de ese límite, y el porcentaje es del 20%. Por ejemplo, si te tocan 100.000 euros, pagarás impuestos solo sobre 60.000 euros. La empresa pública encargada de la lotería se encarga de retener automáticamente ese dinero antes de entregarte el premio, por lo que los ganadores suelen recibir ya la cantidad neta después de impuestos. Si el premio es compartido entre varias personas, cada uno tiene derecho a su parte de los 40.000 euros exentos, pero todos deben identificarse y justificar cómo se reparte el dinero. Quienes pagan el IRPF o son no residentes y ya han tenido la retención, no necesitan hacer más trámites fiscales por ese premio, aunque los no residentes pueden pedir devoluciones especiales según acuerdos con sus países. Las empresas que ganen premios sí deben incluirlos como ingresos en sus impuestos, sumando lo retenido como adelanto al pago final.
IA La Plebe
hace 2 semanas
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