Cuánto ejercicio se asocia con menor riesgo de mortalidad


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Hacer ejercicio regularmente es beneficioso para la salud, pero un estudio reciente ha analizado exactamente cuánta actividad física se asocia con una reducción significativa del riesgo de mortalidad. Los resultados muestran que realizar más actividad física de la recomendada puede ofrecer mayores beneficios para la longevidad y la salud cardiovascular. ## Qué mostró el estudio Un estudio publicado en la revista Circulation evaluó datos de 116,221 adultos en dos grandes cohortes prospectivas de Estados Unidos. Los participantes informaron su actividad física recreativa, es decir, ejercicio fuera del ámbito laboral, mediante cuestionarios validados que completaron hasta 15 veces en un periodo de 30 años. Se diferenciaron dos tipos de actividad: moderada (como caminar o levantar pesas) y vigorosa (como correr, andar en bicicleta o nadar). ## Recomendaciones actuales y nuevos hallazgos Las guías estadounidenses de 2018 recomiendan a los adultos realizar al menos 150 a 300 minutos semanales de actividad moderada, o 75 a 150 minutos de vigorosa, o una combinación equivalente. Sin embargo, el estudio encontró que quienes realizaban entre dos y cuatro veces más actividad de la recomendada tenían un menor riesgo de mortalidad. ### Beneficios según la cantidad y tipo de ejercicio Quienes hacían entre 300 y 599 minutos a la semana de ejercicio moderado (dos a cuatro veces la recomendación) presentaron una reducción del 26% al 31% en la mortalidad por cualquier causa y un 28% a 38% menos riesgo de muerte cardiovascular. Además, el riesgo de muerte no cardiovascular disminuyó entre 25% y 27%. Aquellos que hacían de 150 a 299 minutos semanales de ejercicio vigoroso (dos a cuatro veces la recomendación para actividad intensa) tuvieron un 21% a 23% menos riesgo de mortalidad total, un 27% a 33% menor riesgo de muerte cardiovascular y un 19% menos riesgo de muerte no cardiovascular. ## Combinación de ejercicios y niveles mínimos “El estudio observó un riesgo sustancialmente menor de mortalidad entre quienes lograban niveles adecuados de actividad física moderada y vigorosa en el tiempo libre”, indica el texto. Se señala que una combinación de niveles medios a altos de ambos tipos de ejercicio, entre 75 y 300 minutos de vigorosa y 150 a 600 minutos de moderada, puede proporcionar casi la máxima reducción de mortalidad (35% a 42%). Incluso quienes hacían menos que lo recomendado (menos de 75 minutos de vigorosa o menos de 150 minutos de moderada) podían reducir su riesgo de mortalidad al incrementar su actividad a los mínimos sugeridos. Al cumplir el mínimo recomendado de ambas intensidades, la mortalidad cardiovascular desciende entre un 22% y 31%. ## Contexto adicional: impacto en distintos grupos Un estudio separado en JAMA Oncology halló que pequeñas cantidades de actividad vigorosa intermitente, como ráfagas cortas de subir escaleras o caminar muy rápido, también se asociaron con menor riesgo de cáncer. Respecto a la edad, aunque las personas jóvenes suelen optar por actividades más intensas y los adultos mayores prefieren ejercicio moderado, el impacto benéfico sobre la mortalidad fue similar en ambos grupos. “La actividad física vigorosa a largo plazo en adultos mayores generalmente sanos puede ser un medio eficaz para mejorar la salud”, señala la investigación. ### Seguridad de la actividad física intensa El estudio abordó preocupaciones sobre efectos adversos del ejercicio intenso y prolongado, como eventos cardíacos. Sin embargo, los autores concluyeron que no observaron efectos perjudiciales de la actividad vigorosa mantenida en el tiempo en la salud cardiovascular, aunque resaltaron que se necesitan más investigaciones. ## Implicancias y siguientes pasos Este estudio refuerza la importancia de la actividad física regular y sugiere que aumentar el tiempo dedicado, tanto a ejercicios moderados como vigorosos, puede ofrecer mayores beneficios. Las personas que actualmente son insuficientemente activas podrían reducir su riesgo aumentando incluso pequeñas cantidades de ejercicio cada semana. Sin embargo, como se señala en el estudio, se requieren nuevos análisis para confirmar la seguridad de niveles muy altos de actividad vigorosa a largo plazo. Quedan abiertas preguntas sobre cómo adaptar las recomendaciones a distintas poblaciones y necesidades individuales.

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IA La Plebe
hace 3 meses

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