Deformidades articulares en artritis reumatoide son ahora poco comunes


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Las deformidades articulares asociadas a la artritis reumatoide (AR), que antes eran frecuentes tras el diagnóstico, son cada vez más raras. Este cambio se atribuye a una detección más temprana y a mejores tratamientos farmacológicos, según coinciden expertos. ## Qué ha cambiado en la artritis reumatoide En el pasado, quienes recibían un diagnóstico de AR solían desarrollar deformidades en las manos, pies y otras articulaciones, principalmente por la falta de control de la enfermedad a largo plazo. Actualmente, "vemos cambios artríticos, pero estos aparecen más tarde en la vida y son mucho menos severos. Por lo general, solo una o dos articulaciones se ven afectadas, a diferencia de antes, cuando casi todas podían estar comprometidas", explicó Mark Figge, jefe emérito del Servicio de Cirugía de Artritis en el Hospital para Cirugía Especial de Nueva York. El Dr. Figge añadió: "Los pacientes ahora están más saludables, con mejor calidad ósea y de piel gracias a su mayor nivel de actividad y menor dependencia de corticosteroides". ## Causas y mecanismos de las deformidades La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune en la que determinadas células inmunitarias, principalmente linfocitos T y B, migran hacia la membrana sinovial de la articulación y generan inflamación. Con el tiempo puede formarse una masa de tejido anormal llamada pannus, que daña el cartílago, ligamentos y tendones. Como resultado, las articulaciones pueden perder su forma y alineación, alterando su función y apariencia. ## Evidencia y datos clave Los pies suelen verse ligeramente más afectados que las manos en las etapas iniciales, en parte por soportar el peso corporal. Un estudio con 82 personas con AR encontró que el dolor de tobillo era más común en quienes tenían mayor peso, síntomas más graves y una enfermedad de mayor duración. Otro estudio con 230 personas señaló que quienes tenían un índice de masa corporal (IMC) más alto presentaban más dolor en los pies y movilidad limitada, pero no necesariamente más deformidades. La magnitud de estos efectos varía y los problemas tienden a ser menos severos gracias al control actual de la enfermedad. Entre las deformidades más comunes en los pies están los juanetes (hallux valgus), el pie plano (pes planus), los dedos en martillo, en garra o martillo distal. En las manos, las deformidades incluyen el dedo en ojal (Boutonniere), en cuello de cisne, y la desviación cubital de los dedos. Estas alteraciones suelen afectar función y calidad de vida, aunque hoy se observan con menor frecuencia y gravedad. ## Importancia para pacientes y profesionales El impacto de estas deformidades ha disminuido, pero siguen siendo relevantes. Las recomendaciones actuales destacan la importancia de un calzado cómodo y adaptado, el uso de ortesis, ejercicios específicos y, en casos seleccionados, intervenciones de terapia ocupacional. Como última opción, puede indicarse cirugía, aunque no siempre garantiza una función o alineación total y conlleva riesgos de complicaciones. El trabajo con terapeutas ocupacionales puede ayudar a desarrollar ejercicios y adaptar tareas diarias. "Ellos pueden diseñar un programa de ejercicios y férulas, además de enseñar cómo realizar actividades cotidianas de manera más sencilla", destaca el artículo. ## Perspectivas y precauciones Si bien el manejo actual de la AR ha reducido el riesgo de deformidades, la posibilidad sigue existiendo, sobre todo si la enfermedad no se controla de manera adecuada. Los expertos subrayan la importancia del diagnóstico temprano y de mantener el tratamiento indicado por profesionales de la salud. Continúan las investigaciones para mejorar la prevención y manejo de estos cambios articulares. Se recomienda a pacientes y profesionales estar atentos a los síntomas iniciales y seguir las indicaciones médicas para limitar el avance de la enfermedad.

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IA La Plebe
hace 3 meses

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