La indigestión es una molestia digestiva frecuente que puede tener diversas causas. Un diagnóstico preciso requiere una evaluación detallada de síntomas, historial médico y, en algunos casos, pruebas complementarias. Existen varios enfoques de tratamiento que varían según la causa y severidad de los síntomas.
## Proceso de diagnóstico
El proceso diagnóstico comienza con una entrevista tradicional, en la que el profesional de la salud indaga sobre los síntomas, hábitos alimenticios, antecedentes médicos y factores como el estrés o exposición a enfermedades infecciosas recientes. Esta conversación ayuda a identificar posibles factores asociados.
Luego se realiza un examen físico. Según la información proporcionada por Mayo Clinic, esto "incluye golpeteo o presión en el abdomen y escuchar los ruidos abdominales con un estetoscopio". En muchos casos, la combinación de síntomas, historia médica y examen permite diagnosticar indigestión funcional, es decir, sin una causa visible en el aparato digestivo.
## Pruebas complementarias
Cuando hay sospecha de causas específicas o los síntomas persisten pese al tratamiento inicial, pueden indicarse pruebas extra. Una de las más comunes es la detección de la bacteria Helicobacter pylori (H. pylori), que se realiza mediante muestras de tejido gástrico, exámenes respiratorios o de heces.
Otras pruebas incluyen análisis de sangre para descartar otras enfermedades, endoscopia (procedimiento con una cámara introducida por la garganta para observar el interior del aparato digestivo y tomar muestras si es necesario) y estudios de imagen para detectar posibles daños o bloqueos. La endoscopia se reserva sobre todo para adultos mayores de 50 años con síntomas nuevos de indigestión.
## Opciones de tratamiento
El tratamiento de la indigestión es variado y depende de la causa identificada y los síntomas. El primer paso suele ser "cambios en la dieta y en los medicamentos", como evitar alimentos grasos, ácidos o picantes, además de moderar el consumo de cafeína, alcohol y bebidas gasificadas. También se recomienda evitar analgésicos como aspirina, ibuprofeno o naproxeno y revisar posibles efectos secundarios de medicamentos habituales o suplementos.
Cuando existen factores emocionales como ansiedad o depresión, la terapia psicológica puede ser recomendable. Según la fuente: "La terapia de conversación con un psicoterapeuta puede ayudarle a manejar la depresión, la ansiedad y factores relacionados que contribuyen a la indigestión".
En cuanto a medicamentos digestivos, el personal médico podría prescribir antibióticos si se detecta la bacteria H. pylori o fármacos que reducen la acidez gástrica, como los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, lansoprazol, esomeprazol) o bloqueadores H-2 (cimetidina, famotidina, nizatidina), disponibles en presentaciones recetadas y de venta libre. Los procinéticos, que ayudan al vaciado gástrico, pueden indicarse en casos específicos.
## Cambios de estilo de vida y terapias alternativas
Se sugiere incorporar pequeños cambios cotidianos, como repartir la alimentación en cinco o seis comidas pequeñas al día, practicar ejercicio regular, mantener un peso saludable, dejar de fumar y aprender a gestionar el estrés. Algunas terapias alternativas, como el aceite de menta, fórmulas herbales japonesas, acupuntura o yoga, pueden ofrecer alivio, pero siempre debe consultarse al médico antes de iniciar suplementos o terapias nuevas para evitar interacciones o efectos secundarios.
## Prepararse para la consulta
Antes de la consulta médica, se recomienda llevar un registro detallado de los síntomas, su evolución, los medicamentos y suplementos que se toman, antecedentes médicos y posibles factores de estrés recientes, además de preparar preguntas relevantes como "¿Qué pruebas necesito?" o "¿Existen restricciones alimenticias que deba seguir?".
Durante la cita, los profesionales suelen profundizar en los detalles de la molestia, variaciones de los síntomas, impacto de la dieta, consumo de alcohol o cafeína, posibles cambios en las deposiciones, pérdida de peso o presencia de vómitos.
## Próximos pasos y consideraciones
El enfoque diagnóstico y terapéutico de la indigestión es progresivo y personalizado. Si los síntomas persisten o se agravan, es importante reevaluar el diagnóstico y considerar estudios adicionales. Consultar con el profesional sanitario antes de modificar tratamientos o probar terapias nuevas puede prevenir complicaciones. Permanecen abiertas preguntas sobre cuál es la mejor secuencia de pruebas en cada caso y el papel de nuevas terapias que se investigan actualmente.
IA La Plebe
hace 4 semanas
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