Dormir bien es fundamental para la salud del cuerpo y la mente. Las mujeres, en particular, enfrentan más problemas de sueño que los hombres debido a factores hormonales y etapas de la vida. La falta de sueño puede contribuir a problemas de salud mental y física, lo que destaca la importancia de abordar los trastornos del sueño.
## El impacto del sueño en la salud mental y física
El sueño proporciona al cuerpo y la mente el descanso necesario para recuperarse. Si el descanso no es adecuado, pueden surgir consecuencias como somnolencia diurna, dificultad para mantener la salud mental y empeoramiento de trastornos existentes. Los problemas de sueño como el insomnio, la apnea del sueño y el síndrome de piernas inquietas dificultan conciliar o mantener el sueño. “Tener un problema de sueño también puede desencadenar una condición de salud mental o empeorar las condiciones mentales actuales.” Además, ciertos tratamientos o enfermedades mentales pueden afectar la calidad del sueño.
## ¿Cuánto sueño se necesita?
La mayoría de los adultos necesita entre 7 y 9 horas de sueño cada noche, aunque las mujeres embarazadas pueden requerir más y los adultos mayores pueden dormir menos.
## Trastornos del sueño en las mujeres
Algunos problemas afectan a las mujeres en mayor medida o de forma distinta respecto a los hombres. Más de una de cada cuatro mujeres en Estados Unidos sufre de insomnio. El insomnio también es más frecuente en quienes tienen depresión o ansiedad, condiciones que afectan más a las mujeres. El síndrome de piernas inquietas también se presenta principalmente en mujeres, sobre todo durante el embarazo, y puede ser efecto secundario de medicamentos para la depresión. En el caso de la apnea del sueño, puede estar subdiagnosticada en mujeres, ya que tienden a reportar síntomas más generales, como insomnio, ansiedad o pesadillas, en lugar del ronquido característico.
## Antecedentes y factores que influyen
Las mujeres son más propensas a padecer problemas de sueño por los cambios hormonales durante el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia. El síndrome premenstrual y el trastorno disfórico premenstrual pueden dificultar el descanso varios días antes del ciclo. “Casi 7 de cada 10 mujeres con trastorno disfórico premenstrual reportan dificultad para dormirse o permanecer dormidas”. Durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre, es común despertarse más seguido debido a molestias, calambres o la necesidad de orinar. En la perimenopausia y la posmenopausia, los sofocos y sudores nocturnos también interrumpen el sueño; la mitad de las mujeres reporta problemas para dormir tras la menopausia.
## Evaluación y diagnóstico
Se recomienda consultar a un profesional si los problemas de sueño son persistentes, si se despierta de noche sin haber descansado, si hay movimientos de piernas, pausas en la respiración o somnolencia diurna marcada. El médico puede sugerir un diario de sueño por una o dos semanas para entender patrones de sueño y vigilia. Además, podría ser necesario realizar estudios de sangre o un examen físico. Si se sospecha un trastorno del sueño, una prueba especializada puede monitorear durante la noche variables como actividad cerebral, frecuencia cardíaca, respiración y niveles de oxígeno.
## Alternativas de tratamiento y cuidados
Antes de usar medicamentos de venta libre para dormir, es importante hablar con un profesional de salud, porque podrían ocultar o empeorar otras condiciones médicas. Este tipo de medicamentos no están indicados para uso regular ni prolongado. Se debe seguir la dosificación indicada y consultar ante cualquier efecto secundario.
## Consejos para mejorar el sueño en casa
Para favorecer el descanso, se aconseja mantener horarios regulares para dormir y levantarse, evitar siestas después de media tarde, limitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco por la noche, realizar actividad física durante el día, mantener el dormitorio oscuro y tranquilo, y establecer rutinas relajantes antes de dormir. Usar dispositivos electrónicos o ver pantallas antes de acostarse puede dificultar el sueño. Si el problema persiste, se recomienda acudir a un especialista.
## Sueño tras el nacimiento de un bebé
Después de tener un bebé, es habitual dormir menos. Los ritmos de los recién nacidos pueden tardar semanas o meses en regularse. Los cambios hormonales posteriores al parto también pueden afectar el sueño y, en algunos casos, contribuir a la depresión posparto, que a su vez puede causar insomnio. Dormir cuando el bebé lo hace, solicitar ayuda a familiares o amigos y compartir las tareas son estrategias útiles. Si las dificultades persisten o se acompañan de tristeza o desesperanza, es necesario consultar a un profesional de la salud.
## Reflexiones finales y próximos pasos
Dormir bien es esencial para todas las etapas de la vida, pero en el caso de las mujeres, los cambios hormonales pueden complicar el descanso. Identificar las causas y buscar ayuda profesional ante síntomas persistentes es importante. Investigar más sobre tratamientos y prevención de trastornos del sueño podría mejorar la calidad de vida de muchas personas. La investigación continúa y precisar el papel de los factores hormonales y de género sigue siendo una prioridad para entender mejor los problemas de sueño.
IA La Plebe
hace 1 mes
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womenshealth.gov