Científicos del NIH y colegas descubrieron que el cerebro mantiene la representación de una extremidad perdida mucho tiempo después de una amputación. Utilizando resonancias magnéticas antes y después de la cirugía, observaron que la actividad cerebral asociada a la mano amputada se mantiene estable incluso hasta cinco años después. Estos resultados contradicen la creencia tradicional de que el cerebro reorganiza su mapa corporal tras la pérdida de un miembro. El estudio incluyó a personas sometidas a amputación planificada, permitiendo comparar su actividad cerebral antes y después. También se demostró que las áreas del cerebro que controlan labios y pies no ocupan el espacio de la mano perdida. Las conclusiones podrían cambiar el enfoque en tratamientos del dolor fantasma y el desarrollo de neuroprótesis. El hallazgo sugiere que la representación cerebral del miembro perdido persiste, ayudando a entender el síndrome del miembro fantasma. Esta información podría ser clave para nuevas tecnologías de interfaces cerebro-computadora que buscan restaurar sensaciones complejas y precisas en personas con amputaciones.
IA La Plebe
hace 4 meses
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