La enfermedad renal crónica (ERC) no impide que una mujer pueda embarazarse, aunque implica riesgos adicionales y requiere un manejo médico cuidadoso. La etapa de la enfermedad renal, la presión arterial y el control médico influyen significativamente en la experiencia del embarazo y el bienestar tanto de la madre como del bebé.
## Embarazo y ERC: lo que sucede
Tener ERC no descarta la posibilidad de embarazo. El momento adecuado y el estado de salud renal son factores cruciales a considerar. Según los especialistas, "la etapa de ERC afectará la capacidad para embarazarse y el riesgo de ciertas complicaciones en el embarazo". Por ello, es fundamental informar al nefrólogo sobre los planes de tener hijos, sea a corto o largo plazo, para recibir el consejo apropiado y preparar el mejor tratamiento posible.
## Contexto y antecedentes
Las mujeres con ERC en etapas tempranas (1 y 2) que mantienen presión arterial normal y bajos niveles de proteína en orina pueden tener un embarazo saludable. Sin embargo, la presencia de presión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo para un parto prematuro (antes de las 34 semanas) y también se asocia a la preeclampsia, una complicación frecuente en este grupo.
## Evidencia y datos clave
Durante el embarazo con ERC, se recomienda monitorear la presión arterial regularmente y realizar pruebas para controlar proteínas en orina y valores de urea y creatinina, parámetros que muestran cómo están funcionando los riñones.
Si la ERC avanza (etapas 3 y 4), disminuye la fertilidad y aumentan las probabilidades de complicaciones, tanto para concebir como para llevar el embarazo hasta el final. Además de mayor riesgo de preeclampsia, hay posibilidad de caída en la función renal y, en ocasiones, se necesita iniciar diálisis durante el embarazo.
En mujeres con enfermedad renal terminal (tratamiento con diálisis), los avances han mejorado los resultados en el embarazo, aunque persisten riesgos importantes. Los pacientes en hemodiálisis suelen tener menos complicaciones al embarazarse que quienes usan diálisis peritoneal. Muchas mujeres embarazadas en diálisis requieren entre 24 y 36 horas semanales de este tratamiento y modificaciones en su dieta para asegurar el crecimiento adecuado del bebé. El control médico constante evalúa el desarrollo fetal y el volumen del líquido amniótico, y la vigilancia de la presión arterial ayuda a prevenir complicaciones.
El parto se recomienda en hospitales que cuenten con unidades de cuidados intensivos neonatales, ya que el nacimiento prematuro es frecuente.
Las mujeres con trasplante renal tienen tasas de nacidos vivos similares a las de mujeres sin ERC, pero deben esperar entre uno y dos años tras el trasplante antes de buscar un embarazo. Algunos medicamentos inmunosupresores pueden causar defectos congénitos y deben ser revisados antes de la gestación.
El riesgo para el bebé incluye nacimiento prematuro (antes de 37 semanas) y restricción de crecimiento, por lo que la hospitalización en cuidados intensivos es más habitual. No se ha observado mayor incidencia de malformaciones, pero la prematuridad puede causar problemas respiratorios, cardiacos, de control de temperatura y del sistema inmune.
## Importancia para pacientes, profesionales y público
Para las mujeres con ERC, entender estos riesgos y planificar cuidadosamente con el equipo médico es esencial para la seguridad de madre e hijo. "La comunicación con el equipo de atención puede ayudar tanto a la madre como al bebé a adaptarse", se indica en el texto fuente. Tras el parto, la experiencia varía según el estado renal y los medicamentos utilizados. La lactancia puede ser posible, pero debe ser coordinada con el nefrólogo y el obstetra.
El equipo médico del embarazo debe incluir nefrólogo, obstetra (OB/GYN), neonatólogo y, en algunos casos, parteras. La vigilancia estrecha y el trabajo conjunto de estos profesionales son claves en todo el proceso.
El embarazo puede agravar la enfermedad renal, por el aumento de flujo sanguíneo que deben filtrar los riñones. En mujeres trasplantadas, en general no hay complicaciones en el riñón trasplantado, pero requiere un seguimiento cercano y, en ocasiones, ajustes de tratamiento.
## Perspectivas, precauciones y preguntas abiertas
El manejo del embarazo en ERC demanda consultas frecuentes y un plan adaptado a cada caso. Si fuera necesario, es posible iniciar diálisis durante la gestación. Las perspectivas para madre e hijo mejoran notablemente con una atención multidisciplinaria y una comunicación abierta. Quedan abiertas preguntas sobre los mejores métodos para reducir los riesgos en etapas avanzadas de la ERC y el impacto a largo plazo en la salud materna y neonatal. El consenso médico enfatiza la importancia de la planificación y la vigilancia continua para lograr los mejores desenlaces.
IA La Plebe
hace 3 meses
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