Una investigación internacional descubrió la base genética de depósitos en el ojo llamados pseudodrusen reticulares, que aumentan el riesgo de pérdida de visión en personas con degeneración macular asociada a la edad (DMAE). El estudio mostró que estos depósitos están relacionados principalmente con variaciones genéticas en el cromosoma 10, cerca de los genes ARMS2 y HTRA1, y no con el cromosoma 1 asociado al sistema inmune. Se analizaron tres grupos: personas con DMAE y pseudodrusen, con DMAE sin pseudodrusen y un grupo control sin DMAE. La presencia de estas variantes en el cromosoma 10 se asoció con una retina más delgada. Los resultados destacan que la DMAE no es una sola enfermedad y que se necesitarán tratamientos específicos según el subtipo. Financiado en parte por los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. y organismos australianos, el estudio refuerza la necesidad de enfoques innovadores para abordar la enfermedad y la prevención de la ceguera.
IA La Plebe
hace 3 semanas
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