La parálisis de Bell en niños y adolescentes: lo que se sabe


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La parálisis de Bell es una condición nerviosa que provoca debilidad repentina en los músculos de un lado de la cara en niños y adolescentes. Aunque puede ser alarmante, la mayoría de los afectados suelen recuperarse por completo en semanas o meses. ## ¿Qué es la parálisis de Bell? La parálisis de Bell se produce cuando el nervio facial de un lado de la cara deja de funcionar correctamente, lo que provoca un debilitamiento rápido—en uno o dos días—de los músculos faciales. Casi siempre afecta a un solo lado de la cara, que puede parecer caído. Antes de la debilidad, los síntomas pueden incluir dolor en el oído o la mandíbula y sensibilidad al sonido en el lado afectado. Los niños pueden tener dificultades para levantar la ceja, cerrar completamente el ojo, sonreír o inflar la mejilla de ese lado. También pueden experimentar problemas al hablar, mantener alimentos o líquidos en la boca, o succionar con una pajilla. Algunos notan disminución del gusto y percepción aumentada de los sonidos en el lado debilitado, aunque la sensación facial no suele verse afectada. Es frecuente que los niños digan que su cara se siente “adormecida” o “rara”, una sensación que en realidad se asocia a la dificultad para mover los músculos. ## Causas conocidas y posibles factores Bell’s palsy es una condición considerada "idiopática", es decir, su causa exacta no se conoce. Se cree que puede producirse cuando el sistema inmunitario provoca inflamación e hinchazón del nervio facial, a menudo después de una infección reciente. Otras causas de debilidad muscular facial pueden estar vinculadas a lesiones o infecciones que se extienden al nervio facial, pero en esos casos no se considera parálisis de Bell y el tratamiento puede variar. ## Diagnóstico y evidencia disponible En la mayoría de los casos típicos, no se requieren pruebas especializadas para diagnosticar la parálisis de Bell; el diagnóstico se basa en la aparición repentina de la debilidad facial que afecta tanto las partes superiores como inferiores de un lado de la cara. Según la información de la fuente, “en la mayoría de los casos de parálisis de Bell típica, no se necesita realizar pruebas.” Sin embargo, si existen síntomas adicionales en otras partes del cuerpo, o si la debilidad solo afecta la parte inferior de la cara, pueden ser necesarias pruebas para descartar otras causas. Estas pueden incluir imágenes cerebrales como resonancia magnética, tomografía computarizada, punción lumbar o análisis de sangre. Se puede considerar analizar enfermedad de Lyme en áreas donde es común, especialmente si la debilidad facial afecta ambos lados, aunque esto es poco frecuente. ## Tratamientos actuales y pronóstico Los tratamientos incluyen, en muchos casos, corticoides (esteroides) si se comienza el tratamiento dentro de los tres días posteriores al inicio de los síntomas. Para casos graves, también pueden recetarse antivirales, ya que existe una posible relación con el virus del herpes simple, aunque no está claro si esto mejora las probabilidades de recuperación completa. El manejo del dolor y el cuidado ocular mediante lubricantes y protectores, así como ejercicios y masajes faciales, forman parte del tratamiento de apoyo. Respecto a la recuperación, “casi todos los niños con parálisis de Bell se recuperan completamente, incluso sin tratamiento”. El pronóstico es favorable: aproximadamente el 85% recupera totalmente la función facial antes de los seis meses y más del 90% lo hace al cabo de un año. En raras ocasiones en las que la debilidad es severa y no mejora como se espera, pueden requerirse pruebas adicionales o intervenciones quirúrgicas. ## Impacto emocional y apoyo La debilidad facial puede dificultar actividades diarias como sonreír, hablar y comer, y a veces genera preocupación emocional, aislamiento o incluso acoso escolar. Es importante que los niños y sus familias cuenten con apoyo emocional adicional, incluyendo el respaldo de su pediatra y del entorno escolar si es necesario. ## Lo que sigue y consideraciones futuras Dada la alta tasa de recuperación espontánea, el tratamiento suele centrarse en flexibilizar los síntomas y prevenir complicaciones. Las investigaciones continúan para comprender mejor la causa exacta y el papel de los tratamientos médicos. Ante cualquier caso de debilidad facial súbita, se recomienda una evaluación médica para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas menos frecuentes. La fuente indica: “La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto de la atención médica y el consejo de su pediatra”.

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IA La Plebe
hace 1 mes

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