Los análisis de sangre habituales están experimentando cambios en sus recomendaciones y su interpretación, según recientes directrices y estudios publicados en 2024. Las organizaciones médicas han actualizado criterios sobre pruebas de vitamina D y marcadores para enfermedades cardíacas, proponiendo un enfoque más personalizado en la interpretación de resultados. ## Cambios en la prueba de vitamina D La vitamina D juega un papel relevante en la salud ósea, absorción de calcio, reducción de inflamación y función del sistema inmunológico. Sin embargo, persiste el debate entre médicos sobre la necesidad de medir sus niveles en personas sanas. En agosto de 2024, la Endocrine Society publicó nuevas guías en The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism. De acuerdo con este organismo, se eliminan los conceptos de “suficiencia” y “deficiencia” de vitamina D, y se desaconseja la realización rutinaria de la prueba en adultos sanos debido a la falta de evidencia sobre sus beneficios. Se recomienda el análisis solo en personas con enfermedades crónicas de riñón, problemas de absorción o condiciones específicas como la enfermedad de Crohn. Además, la mayoría de adultos no necesita suplementos de vitamina D, con excepción de embarazadas, personas con prediabetes y mayores de 75 años, quienes podrían beneficiarse de dosis bajas (alrededor de 1,000 UI diarias), preferiblemente a través de alimentos fortificados y exposición moderada al sol. Según la Dra. JoAnn Manson, experta en vitamina D en Harvard, “la mayoría de nosotros obtenemos suficiente D a partir de alimentos como pescado, productos lácteos fortificados y cereales fortificados. Y el cuerpo puede producir vitamina D en la piel con solo 10 a 15 minutos de exposición solar unas cuantas veces a la semana”. Subraya también que los estudios a gran escala indican que los suplementos tienen beneficios limitados en la población general. ## Nuevos marcadores en prevención cardiovascular Este año, algunos médicos podrían solicitar, además de los análisis de colesterol habituales, dos pruebas adicionales: una de lipoproteína(a) [Lp(a)] y otra de proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP). Niveles elevados de Lp(a) aumentan el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, aunque esta condición es hereditaria y habitualmente se mide solo una vez, como aconseja la National Lipid Association. La prueba de hsCRP detecta inflamación y puede ayudar a predecir riesgos cardiovasculares; la American Heart Association apoya su uso para dicho fin. Un estudio de Harvard publicado en agosto de 2024 en The New England Journal of Medicine siguió durante 30 años a unas 28,000 mujeres y halló que los valores combinados de LDL, hsCRP y Lp(a) pueden anticipar eventos cardíacos y cerebrales décadas antes de que ocurran. “Todo el mundo, sin importar el género, debería medirse estos tres marcadores juntos, preferentemente en sus 30 o 40 años, ya que la prevención debe empezar temprano”, señala el Dr. Paul Ridker, autor del estudio. Los riesgos aumentaron sobre todo en individuos con niveles elevados en dos o tres de las pruebas. ## Hacia una interpretación individualizada del hemograma El hemograma completo (CBC) continúa siendo una prueba de rutina para diagnosticar anemia, infecciones o cánceres de sangre. Históricamente, sus resultados se evaluaban según intervalos estándar (“normales”). Sin embargo, un estudio de Harvard difundido en diciembre de 2024 en Nature sugiere que comparar los resultados actuales con los históricos de cada persona puede ser más útil que el uso de los valores de referencia poblacionales. En el estudio, más de 12,000 personas sanas fueron evaluadas a lo largo de 20 años, y se observó que cada individuo mantiene una especie de “punto de referencia” personal en sus valores sanguíneos. La variación respecto a este punto podría alertar sobre alteraciones en la salud, incluso antes que los valores caigan fuera del rango considerado normal. Además, se detectó que las personas cuyos parámetros persistían en los extremos del rango normal tenían más diagnósticos de enfermedades y mayor mortalidad en los siguientes 10 años. Según el Dr. John Higgins: “Los intervalos normales son demasiado amplios y deberían personalizarse para cada individuo... Los puntos de referencia nos ofrecen una base personalizada para detectar desviaciones leves respecto al estado de salud habitual”. ## Implicancias y próximas etapas Para profesionales y pacientes, estos cambios sugieren la importancia de la conversación médica individualizada: discutir la pertinencia de nuevos análisis, tomar en cuenta antecedentes personales y observar tendencias en los resultados más que cifras aisladas. Las recomendaciones podrían ajustarse según evolucione la evidencia. Por ahora, los expertos animan a consultar con el médico sobre la necesidad real de ciertos análisis y la interpretación más adecuada de los mismos. Quedan abiertas preguntas sobre cómo implementar modelos personalizados en el seguimiento de la salud y cuál será su impacto a largo plazo en la prevención de enfermedades.
IA La Plebe
hace 3 meses
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