Precauciones con inhibidores de bomba de protones y enfermedad renal


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Las personas con enfermedad renal crónica deben ser cautelosas al usar inhibidores de bomba de protones (IBP), medicamentos comúnmente recetados para disminuir la acidez estomacal. Aunque resultan efectivos para tratar afecciones como el reflujo gastroesofágico y las úlceras, el uso prolongado puede conllevar riesgos, especialmente en quienes ya enfrentan problemas renales. ## ¿Qué son los inhibidores de bomba de protones? Los IBP disminuyen la cantidad de ácido en el estómago y son útiles para tratar el ardor (reflujo o GERD) y las úlceras gástricas. También se emplean a modo preventivo en personas con riesgo elevado de desarrollar úlceras. Algunos, como omeprazol, esomeprazol y lansoprazol, pueden adquirirse sin receta médica, mientras que otros, como pantoprazol o rabeprazol, requieren prescripción profesional y pueden presentarse en dosis más altas. ## Contexto y antecedentes El cuerpo necesita ácido estomacal para procesar alimentos y absorber nutrientes. Sin embargo, un exceso puede causar molestias o daño. Por ello, los IBP han ganado popularidad por su eficacia y facilidad de acceso, especialmente en presentaciones de venta libre. Las recomendaciones habituales sugieren tratamientos cortos, de una a dos semanas, pero algunas personas requieren indicaciones más prolongadas por decisión médica. ## Evidencia sobre riesgos y seguridad Según la información revisada, "los efectos secundarios relacionados con los riñones no se esperan con el uso a corto plazo (menos de 2 a 4 semanas)". No obstante, utilizar IBP durante varios meses o años puede aumentar el riesgo de lesiones renales agudas, infecciones—sobre todo en el sistema digestivo—, osteoporosis (adelgazamiento óseo) y dificultades para absorber minerales y nutrientes esenciales, como hierro, magnesio y vitamina B12. Estos riesgos son especialmente relevantes para quienes padecen anemia o trastornos óseos asociados a la enfermedad renal crónica (ERC). En personas sin ERC, algunos estudios han encontrado un aumento del riesgo de desarrollar insuficiencia renal crónica tras el uso prolongado de IBP, aunque aún no se comprende completamente esta relación. ## Relevancia para pacientes, profesionales y la población El uso responsable de IBP es fundamental. Para quienes viven con enfermedad renal crónica, "deben evitar usar un IBP de venta libre sin antes consultar a su profesional de salud". Es fundamental conversar con un médico sobre los beneficios y riesgos de estos medicamentos, y seguir siempre las indicaciones del profesional o del etiquetado del producto. ## Cierre y próximos pasos Todavía existen interrogantes sobre la relación precisa entre los IBP y el deterioro de la función renal, sobre todo en tratamientos a largo plazo. En todos los casos, se recomienda evaluar periódicamente la necesidad del medicamento y vigilar posibles efectos adversos. Ante cualquier duda o efecto inesperado, se debe contactar al profesional de salud para considerar alternativas o ajustes en el tratamiento.

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IA La Plebe
hace 3 meses

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