La obesidad infantil afecta a aproximadamente uno de cada cinco niños en Estados Unidos, lo que incrementa el riesgo de desarrollar problemas de salud a corto y largo plazo. Autoridades de salud enfatizan que, aunque no existe una única solución, existen acciones que las familias pueden adoptar para ayudar a prevenir la obesidad en los niños.
## El panorama de la obesidad infantil
La obesidad infantil se asocia con riesgos de salud como asma, apnea del sueño, problemas en huesos y articulaciones, diabetes tipo 2 y factores de riesgo para enfermedades cardíacas, incluyendo presión arterial alta. Además, tener obesidad en la niñez aumenta la probabilidad de ser obeso en la edad adulta, lo que a su vez incrementa el riesgo de accidente cerebrovascular, diversos cánceres, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, muerte prematura y enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad.
Desde el punto de vista económico, el impacto también es notable: «En comparación con los niños con peso saludable, los gastos médicos anuales para quienes tienen obesidad severa son 909 dólares más altos», según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
## Factores que favorecen la obesidad
Diversos factores influyen en el desarrollo de la obesidad infantil, entre ellos la genética, los hábitos alimentarios, los niveles de actividad física, el acceso a la atención médica y los patrones de sueño. Además, las circunstancias del entorno, como el lugar donde se vive, estudia o juega, pueden dificultar la adopción de hábitos saludables.
## Acciones para prevenir la obesidad en familia
### Alimentación saludable
Se recomienda que las familias promuevan patrones de alimentación variados y ricos en frutas y verduras. Los productos congelados o enlatados pueden ser alternativas accesibles, siempre que se opte por versiones bajas en sodio o en su propio jugo. Sustituir bebidas azucaradas como refrescos y jugos azucarados por agua, leche baja en grasa o jugos 100 % naturales puede favorecer una dieta equilibrada.
### Actividad física
«Los jóvenes físicamente activos tienen músculos y huesos más fuertes, mejor condición cardiovascular y menor grasa corporal que quienes son inactivos». Los expertos sugieren que los niños entre 3 y 5 años sean activos durante el día y que los de 6 a 17 años realicen al menos 60 minutos de actividad física diaria. Incorporar estas actividades como parte de la rutina familiar puede facilitar el cumplimiento de estas metas.
### Rutinas de sueño
El sueño suficiente es clave para prevenir problemas como la obesidad y la diabetes tipo 2. No dormir lo suficiente puede llevar a los niños a comer más o a estar menos activos por falta de energía. Los preescolares requieren entre 10 y 13 horas de sueño diario, incluyendo siestas; los niños de 6 a 12 años necesitan de 9 a 12 horas de sueño ininterrumpido, y los adolescentes de 13 a 17 años, entre 8 y 10 horas. Seguir horarios consistentes, también los fines de semana, ayuda a mejorar la calidad del sueño.
### Reducción del tiempo frente a pantallas
El exceso de tiempo frente a dispositivos electrónicos en la infancia puede asociarse con un sueño deficiente, aumento de peso, bajo rendimiento escolar y problemas de salud mental. Disminuir este tiempo y reemplazarlo por actividades familiares favorece el bienestar. Se aconseja apagar las pantallas una hora antes de dormir y retirar los dispositivos del dormitorio de los niños.
### Rol de la educación temprana
Muchos niños menores de 5 años pasan tiempo en centros de cuidado y educación temprana (ECE). Estos espacios pueden ayudar a fomentar buenos hábitos en nutrición, actividad física y limitar el tiempo frente a pantallas. Es importante que las familias pregunten por las políticas de alimentación y actividad física al elegir un centro ECE.
### Programas familiares de control de peso
Ante la preocupación por el peso de un niño, se recomienda consultar con un profesional de la salud. Según los CDC, «el proveedor de atención médica puede evaluar los riesgos para la salud relacionados con el exceso de peso». En caso necesario, pueden recomendar programas familiares integrales que buscan favorecer cambios positivos de estilo de vida en niños con sobrepeso u obesidad.
## Perspectivas y preguntas pendientes
La prevención de la obesidad infantil es un desafío complejo que involucra múltiples factores, desde el entorno hasta los hábitos familiares. Si bien existen estrategias respaldadas por organismos de salud, la investigación continúa sobre la relación entre algunos hábitos, como el sueño y el peso corporal. Fortalecer la educación, los recursos y el acceso a entornos saludables sigue siendo una prioridad para mejorar la salud de niños y adolescentes.
IA La Plebe
hace 3 meses
Enlace al artículo
www.cdc.gov