Las conmociones cerebrales en deportistas requieren una atención rápida y cuidadosa. Evitar que el atleta siga participando en el deporte tras un posible golpe en la cabeza es clave para su recuperación y prevención de complicaciones más graves.
## ¿Qué se debe hacer ante una conmoción?
Si se sospecha que un atleta, ya sea niño o adulto joven, ha sufrido una conmoción después de un golpe en la cabeza o el cuerpo, debe retirarse inmediatamente de cualquier actividad deportiva. Es fundamental "sacarlo de la participación deportiva de inmediato" y evaluar la situación en busca de signos de peligro que puedan indicar una lesión grave. Si existen señales de alarma, debe acudir a un servicio de urgencias sin demora.
El atleta no debe volver a participar en el deporte el mismo día de la lesión y necesitará autorización médica para regresar a la actividad física. El diagnóstico y la valoración de la gravedad sólo pueden ser hechos por un profesional de la salud, nunca por los propios entrenadores, familiares ni por el propio deportista.
## Contexto y riesgos de regresar demasiado pronto
Volver a los deportes antes de que el cerebro esté completamente curado aumenta enormemente el riesgo de sufrir una segunda conmoción. Repetir este tipo de lesiones puede llegar a causar daños permanentes en el cerebro. Por ello, las recomendaciones insisten en respetar los tiempos de recuperación y en el seguimiento médico adecuado.
## Evaluación médica y proceso de recuperación
La mayoría de los atletas con conmoción pueden ser valorados por su médico habitual o en un servicio de urgencias y suelen regresar a casa para recuperarse. Sin embargo, si la lesión cerebral es de moderada a grave, puede ser necesario quedarse en el hospital para observación.
A la hora de consultar al médico, es aconsejable aportar detalles sobre la causa del golpe, la fuerza del impacto, cualquier pérdida de conciencia y su duración, pérdida de memoria o convulsiones inmediatamente después de la lesión, así como si ha habido otras conmociones previas y medicamentos que toma el paciente. Los profesionales suelen realizar exploraciones físicas y preguntas sobre los síntomas de la conmoción. También pueden aplicarse pruebas para valorar el aprendizaje, la memoria, la concentración y el razonamiento. Generalmente, no se requieren imágenes del cerebro como tomografías o resonancias magnéticas después de una conmoción leve.
Tras el diagnóstico, el profesional proporcionará indicaciones para el manejo de los síntomas y orientaciones para una recuperación adecuada. También conversará sobre el regreso a la escuela y al deporte, procesos que suelen desarrollarse en etapas y pueden llevar una semana o más completar completamente, según la persona y la gravedad del caso.
## Impacto emocional y apoyo social
Después de una conmoción, es habitual que los jóvenes sientan frustración, tristeza o enojo por no poder practicar sus actividades habituales. Además, pueden experimentar aislamiento social. En estos casos, el apoyo de familiares y amigos resulta fundamental para la recuperación. "El apoyo de la familia y amigos puede ayudar con la recuperación".
Las revisiones médicas de seguimiento son importantes. En algunos casos puede emplearse la telemedicina para consultas a distancia. Si los síntomas persisten más allá de 2 a 4 semanas, se recomienda consultar a un especialista en lesiones cerebrales.
## Próximos pasos y consideraciones
El proceso de reincorporación al deporte debe ser gradual y supervisado siempre por personal médico, priorizando la recuperación completa de la vida cotidiana antes del retorno al deporte competitivo. Es importante no minimizar los síntomas ni acelerar la vuelta a la actividad física para evitar consecuencias a largo plazo. Quedan abiertas cuestiones sobre la mejor manera de apoyar emocionalmente a los jóvenes durante la recuperación y cómo optimizar el seguimiento en casos de síntomas prolongados.
IA La Plebe
hace 3 meses
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