El síndrome de piernas inquietas (SPI) afecta hasta un 7–8% de la población, con un 2–3% experimentando síntomas severos que impactan su calidad de vida y requieren tratamiento farmacológico. A pesar de ser frecuente, muchas personas desconocen este trastorno neurológico.
## Qué es el síndrome de piernas inquietas
El SPI se caracteriza por una necesidad irresistible de mover las piernas, normalmente acompañada de sensaciones incómodas. Los síntomas suelen aparecer o empeorar en reposo, mejoran con el movimiento y siguen un patrón circadiano: se intensifican por la tarde o noche. Es fundamental descartar que los síntomas se deban a otras condiciones como calambres o artritis.
## Quiénes y cuántos lo padecen
En Estados Unidos, se estima que más de 10 millones de adultos y 1,5 millones de niños y adolescentes tienen SPI. Unas cuatro de cada diez personas con síntomas buscan atención médica. Las mujeres son al menos dos veces más propensas a padecer SPI que los hombres. La edad avanzada aumenta su frecuencia, aunque puede comenzar en la infancia.
## Cómo se diagnostica el SPI
El diagnóstico se basa en cinco criterios principales centrados en los síntomas y la evaluación clínica. El profesional de salud debe escuchar la descripción de los síntomas, revisar antecedentes médicos y descartar condiciones similares. A veces se indican exámenes de hierro (ferritina) o estudios de sueño para precisar el diagnóstico.
## Tratamiento: estrategias y opciones
No existe una cura definitiva para el SPI, pero hay tratamientos para controlar los síntomas. El enfoque inicial incluye cambios en el estilo de vida y autocuidado. Entre las primeras opciones farmacológicas están los suplementos de hierro (oral o intravenoso, si hay deficiencia), y medicamentos denominados ligandos alfa-2-delta como gabapentina y pregabalina.
### Uso de medicamentos
Las terapias dopaminérgicas, como ropinirol, pramipexol o el parche de rotigotina, ahora se recomiendan como segunda línea debido a un posible empeoramiento progresivo de los síntomas, fenómeno conocido como "aumentación". Se estima que entre el 5% y el 10% de quienes usan estos medicamentos experimentan este efecto cada año.
El uso "off label" de otros fármacos aprobados para distintas enfermedades también se ha explorado, proporcionando alivio en algunos casos. Esta práctica está permitida por la regulación estadounidense, pero siempre debe estar supervisada por un profesional médico.
### Cambios de estilo de vida y autocuidado
Mantener un estilo de vida activo puede prevenir o atenuar el SPI. Estudios indican que quienes hacen ejercicio regularmente tienen una probabilidad 3,3 veces menor de padecer el trastorno, y el ejercicio puede reducir la gravedad de los síntomas en un 40%. Se recomienda realizar entre 30 y 60 minutos diarios de actividad física, principalmente ejercicios que involucren las piernas. Es importante evitar el ejercicio intenso antes de dormir. Asimismo, llevar una dieta balanceada, controlar los niveles de hierro y limitar el consumo de cafeína, nicotina, alcohol y azúcares refinados resulta beneficioso para muchos pacientes.
## Importancia para pacientes y profesionales
El diagnóstico y tratamiento apropiados del SPI pueden mejorar notablemente la calidad de vida. Identificar factores desencadenantes, mantener un registro de síntomas e informarse sobre el propio trastorno ayuda a los pacientes a manejarlo mejor y comunicar sus necesidades a los profesionales de salud. "La información es poder", subraya un paciente citado por la fundación especializada: “Fui de estar sin esperanza a tener esperanza, sabiendo que había un camino al final de este difícil proceso”.
## Límites y retos actuales
La causa exacta del SPI sigue sin conocerse completamente, y el uso prolongado de ciertos medicamentos puede agravar la condición. Los profesionales deben informar acerca de los riesgos de aumentación y ajustar los tratamientos según la respuesta de cada paciente. No todos los tratamientos funcionan igual para todos, y algunos cambios deben hacerse con orientación médica.
## Próximos pasos y preguntas abiertas
Continúan las investigaciones sobre las causas y mejores tratamientos para el SPI. Es fundamental que los pacientes consulten siempre a sus médicos antes de iniciar o modificar terapias. El seguimiento regular, la identificación de factores desencadenantes y el registro de síntomas son herramientas clave para un manejo exitoso.
IA La Plebe
hace 3 semanas
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