Síndrome postrombótico: causas, síntomas y abordajes actuales


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El síndrome postrombótico es una complicación crónica que afecta a quienes han tenido una trombosis venosa profunda (TVP), causando dolor, hinchazón y cambios en la piel de las extremidades. Aunque no todos los pacientes con TVP desarrollan este síndrome, puede impactar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen. ## ¿Qué es el síndrome postrombótico? Las venas transportan la sangre de regreso al corazón, y unas válvulas internas previenen que la sangre fluya hacia atrás. Cuando se forma un coágulo en las venas profundas, conocido como trombosis venosa profunda, se bloquea la salida de sangre, lo que ocasiona hinchazón y dolor agudo. Al sanar el coágulo, las válvulas pueden quedar dañadas, dificultando aún más el retorno sanguíneo. Si la vena queda totalmente obstruida, otras venas pequeñas pueden crecer para ayudar a drenar la sangre, aunque esto no siempre es suficiente y algunas personas desarrollan síntomas crónicos. El término médico recomendado para estos síntomas es "síndrome de estasis venosa" cuando ocurre después de una TVP. Otros términos utilizados incluyen "síndrome postrombótico", "síndrome postflebítico" y "insuficiencia venosa crónica". También se usa "trastorno de estrés venoso" como denominación no médica. Es importante diferenciarlo del linfedema, cuyo origen es distinto y suele causar hinchazón sin dolor ni úlceras cutáneas. ## Síntomas y población afectada El síndrome postrombótico puede presentarse como hinchazón crónica, dolor, sensación de pesadez o calambres, cambios en la coloración de la piel, sequedad, eczema, formación de várices o úlceras, entre otros. La intensidad de los síntomas varía considerablemente, incluso entre quienes han tenido TVP extensas y agudas. Se estima que 330,000 personas en Estados Unidos padecen el síndrome postrombótico. Aproximadamente 60% de quienes tuvieron una TVP en la pierna se recuperan sin síntomas persistentes; un 40% presenta algún grado del síndrome, y un 4% desarrolla síntomas graves. Estos suelen aparecer en los primeros seis meses tras el evento, pero pueden aparecer hasta dos años después. Es poco probable que surja el síndrome si no hay síntomas entre los seis meses y dos años tras la TVP. En casos de TVP en el brazo, el síndrome se desarrolla en cerca del 15% de los pacientes, siendo más frecuente en quienes tienen afectación de venas grandes o coágulos residuales. ## Prevención y tratamiento La prevención del síndrome postrombótico es clave. Los expertos recomiendan el uso diario de medias de compresión tras una TVP para reducir el riesgo de desarrollar síntomas. Estas medias deben estar ajustadas al paciente y ofrecer una presión determinada: 35 mm Hg en el tobillo, 25 mm Hg en la pantorrilla y 18 mm Hg debajo de la rodilla. Se utilizan durante el día y pueden retirarse por la noche. Las investigaciones continúan evaluando el beneficio de las medias de compresión en la prevención de este síndrome. El tratamiento además incluye elevar la extremidad afectada, perder peso, realizar ejercicios para fortalecer los músculos y, en algunos casos, emplear bombas de compresión. El manejo del dolor debe ser individualizado y evitar analgésicos que incrementen el riesgo de sangrado en pacientes anticoagulados, como los antiinflamatorios no esteroides (ibuprofeno, naproxeno) o medicamentos con aspirina. El acetaminofén puede ser considerado, así como otras opciones bajo supervisión médica. En casos específicos, procedimientos de radiología intervencionista pueden estar indicados para abrir venas obstruidas. El cuidado de las úlceras venosas puede requerir vendajes especiales y seguimiento por profesionales de la salud. Las limitaciones físicas derivadas del síndrome también pueden afectar el bienestar emocional y social de los pacientes, pudiendo requerir apoyo adicional. ## Límites y preguntas abiertas La evidencia muestra que no se puede predecir con exactitud quién desarrollará síntomas crónicos tras una TVP. "Poco se sabe acerca de quién desarrollará síntomas crónicos y quién no", indica la guía. Aunque las medias de compresión reducen el riesgo, la investigación continúa para definir los mejores enfoques preventivos y de tratamiento. Se requiere más estudio sobre el papel del ejercicio físico en la recuperación. Los expertos resaltan la importancia de la prevención, el manejo integral y la consulta con profesionales experimentados en el cuidado venoso. Las personas con antecedentes de TVP deben estar alerta a la aparición de síntomas y consultar ante cualquier novedad. El seguimiento médico es esencial para controlar la evolución y abordar las distintas complicaciones potenciales del síndrome postrombótico.

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IA La Plebe
hace 1 mes

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