Un estudio financiado por el NIH muestra que ofrecer medicamentos para el trastorno por uso de opioides en cárceles mejora la continuidad del tratamiento tras la liberación y reduce muertes por sobredosis y reincidencia. Los internos que recibieron estos medicamentos tuvieron un 52% menos riesgo de muerte por sobredosis y un 12% menos riesgo de regresar a prisión. En Massachusetts, donde se hizo el estudio, el acceso a estos tratamientos en cárceles es limitado pese a su efectividad. El programa piloto estatal demostró que quienes recibieron medicamentos durante su estancia en la cárcel mantenían mejor el tratamiento y sufrían menos recaídas tras salir. La mayoría recibió buprenorfina, seguido por metadona y naltrexona. El éxito del programa sugiere que esta estrategia podría implementarse en otras cárceles del país para enfrentar la crisis de opioides. Las autoridades destacan que tratar a las personas en prisión también ayuda a reducir muertes y problemas de salud pública general. El estudio recomienda ampliar estos programas y analizar cómo adaptar sus beneficios a diferentes poblaciones. El proyecto fue coordinado con múltiples agencias estatales y federales de salud de Estados Unidos.
IA La Plebe
hace 3 meses
Enlace al artículo
www.nih.gov